Cómo transformar tu cuerpo (las 3 fases)

Hace ya tiempo que decidí especializarme en transformaciones físicas. Desde que hice mi primer Reto en el 2007 (sí, has leído bien), tuve claro que, trabajar con plazos y objetivos, era la única manera eficiente de transformar el cuerpo. Y hasta hoy, he ido madurando el proceso, que tanto me apasiona, año tras año.

Una transformación física se resume fantásticamente en una foto de antes y después, refleja a la perfección el cambio estético y por suerte, todos damos por hecho el otro cambio, el importante, el que ocurre en su salud general.

Sin embargo detrás de la transformación física hay mucho más que una foto y una mejora en salud, hay una educación y un aprendizaje, sin los cuales el cliente no podría conseguirlo. Y esa educación en cuidado personal es lo más valioso que se llevar, mucho más que la foto del después, que por cierto, acaba siendo siempre el punto de partida de una vida saludable. Como siempre digo, aquel que ya ha estado en forma, se niega a verse mal de nuevo.

El primer paso consiste en entender que el Reto pasa por diferentes fases.

FASE 1 EL DESPEGUE

Motivación:

Aunque suene marciano, en esta fase mi trabajo no es motivar, sino el contrario, frenar y enseñar a dosificar esa fuerza inicial, para que dure todo el proceso, en mi caso las 12 semanas.

Ahí es donde está el error más común de inicio, en que, precisamente por trabajar con plazos y objetivos, lo primero que nos vienen a la cabeza son las prisas, sin embargo, aunque no lo parezca, 12 semanas es mucho tiempo, tanto que no hay quien los aguante a dieta estricta y entrenando a tope, insisto, nadie, ni los deportistas de élite acostumbrados al esfuerzo.

Me gusta comparar el Reto Juan Rallo con una maratón, en la que solo desde el desconocimiento se intentaría completar al esprint. Y así tengo que hacerlo entender.

Entrenamiento:

Una vez fijado el marco mental, nos metemos en el plano más práctico. El objetivo de este primer mes es doble, por un lado consolidar el ejercicio dentro de la agenda de cada cliente, de manera que aprenda a encajarlo en su día a día, y empiece a disfrutar de ese como su momento.

Y el otro objetivo, más físico, es el de despertar el cuerpo, sobre todo la musculatura y sacarla del sedentarismo, pues la mayoría parten de una situación de inactividad y por tanto de una semi-atrofia muscular. Y tres cuartos de lo mismo pasa con el sistema cardiovascular, pues no hay buena forma física sin una buena base general.

Es clave que durante esta fase el cliente disfrute de los entrenamientos, y asi lo remarco tantas veces haga falta, no hay que pasar la línea del sufrimiento, al contrario debemos disfrutar de cada una de las sesiones. La diferencia del retorno, de un entrenamiento disfrutado a uno sufrido, apenas se nota, pero las ganas de volver a entrenar son bien diferentes.

Alimentación:

Tratar de meter cambios en la dieta en esta fase, a mi entender ya es demasiado agresivo para la mayoría de las personas, que están haciendo ya suficientes cambios en su estilo de vida, como para meter mano en ese pequeño refugio de cada uno, que es la comida.

Lo que desde luego es una estupidez, es tratar de meter una dieta restrictiva, es decir, con cantidades limitadas, precisamente cuando el cuerpo más necesita energía, para empezar a entrenar fuerte y materia, para reponerse día tras día.

Por hacerlo redondo, esta fase tendrá una duración de 4 semanas.

FASE 2 CONSOLIDACIÓN Y ALIMENTACIÓN

Una vez hemos arrancado y tenemos interiorizado el deporte en nuestra agenda, hemos aprendido a entrenar, los movimientos, los descansos etc, entramos en la fase 2.

Entrenamiento:

En esta fase el ejercicio continúa con una progresión adecuada, seguimos disfrutando de los entrenamientos pero ya no nos sentimos torpes, ya hemos dejado casi olvidada esa sensación de sedentarismo con la que arrancamos y nos notamos mucho más activos y ágiles. A raíz de ello, el cuerpo rinde mucho más con cada entrenamiento, todo va sobre ruedas.

Alimentación:

Respecto a la dieta, en esta fase, con las siguientes dos normas sería más que suficiente. La primera es la de comer limpio de grasa y azúcar. No hablo de eliminarlas por completo, pero si de controlarlas. La segunda norma, comer variado y tratando de repartir a partes iguales entre verduras, hidratos y proteínas. Con eso tienes garantizado comer bien.

En esta fase pasar hambre no suele ser buena idea, pues ya con la comida sana, y con el incremento de beneficio de cada entrenamiento, las mejoras están más que aseguradas, mejor no arriesgar limitando cantidades, total, nadie ha engordado comiendo bien, jamás.

Motivación:

Esta segunda fase suele tener un pequeño periodo de resistencia. En un momento puntual, cuerpo y mente están cansados y así lo hacen saber. Esta fase no siempre ocurre, pero sí muchas veces y suele durar unos 10-12 días, en los que nos notamos un poco más faltos de energía. Pero a cambio, una vez pasada, salimos muy reforzados.

Igual que la primera, esta fase sería de unas 4 semanas.

FASE 3, LA RECTA FINAL

Esta es la fase de los esfuerzos. Leido así en frio da hasta pereza, pero en realidad es al contrario, en esta fase lo que apetece es precisamente eso, comprobar hasta donde somos capaces de llegar. El cuerpo lo pide y la cabeza asiente.

Entrenamiento y alimentación:

El cuerpo está preparado para esos esfuerzos y la mente mucho más, así que por un lado seguimos manteniendo un incremento sensato en la intensidad de las sesiones, y por otro empezamos a limitar las ingestas a cifras isocalóricas, o ligeramente hipocalóricas, remarco lo de ligeramente, porque aún nos quedan 4 semanas y es mucho tiempo como para estar pasando hambre.

De esta manera, con tu metabolismo disparado y con lo que cunde cada sesión, gracias a tener un cuerpo tan bien entrenado y comiendo las cantidades apropiadas, casi podemos apreciar como la grasa va cayendo.

Es impresionante como cunde cada pequeño esfuerzo en la mesa en esta fase. Ahora si que vale la pena pasar un punto de hambre, porque el sentirte vacío ya no es algo a lo que tienes miedo, sino que te gusta, te hace sentir ligero, pero sobre todo porque ahora es cuando ese pequeño esfuerzo en la alimentación cunde de verdad.

Una vez completadas estas tres fases, la sensación es de una satisfacción indescriptible, pues hemos conseguido algo, gracias a nuestro propio esfuerzo, que se va a quedar ahí para siempre, ahora sabes que eres capaz de cuidarte como el que más y no piensas dejar de hacerlo.

¿Lo intentamos?

Ahora ya conoces el proceso de una transformación física, al menos el mío. Espero que aproveches estos casi 15 años de experiencia, trabajado para eliminar todo tipo de fricciones entre objetivos y vida real, consiguiendo a mi entender, y al de la mayoría de los clientes, que resulte fácil y divertido. Puedes encontrar más info acerca del Reto Juan Rallo tocando la foto:

 

Y por supuesto estoy a tu disposición ante cualquier consulta en entrenamiento@juanrallo.com

Feliz día!

Juan Rallo