Por qué la comida basura no sacia

Es curioso como la comida saludable, ahora llamada comida real, sí sacia el hambre y por contra la comida basura tarda en hacerlo, es más, a veces parece que a medida que comes se abre más y más el apetito. ¿Has pensado alguna vez por qué sí puedes comerte 2 o 3 donuts seguidos, y no 2 o 3 manzanas, teniendo éstas muchas menos calorías?. A estas alturas todos hemos oido hablar en menor o mayor medida de la adicción a la comida basura, similar a la que provocan algunas drogas. Veamos el motivo.

¿POR QUÉ ENGANCHA LA COMIDA BASURA?

Imagina la prehistoria, cuando éramos nómadas, ante comidas diferentes, nuestro cerebro desarrolló la manera de hacernos saber casi de manera inmediata si un alimento era rico en energía. Y lo hacía  segregando hormonas dopantes, euforizantes de manera inmediata, para así estimular su ingesta.

Así, podríamos decir que el cerebro es adicto a las sustancias altamente energéticas, bien porque contienen grasas que aportan muchas calorías, o bien azúcares, que aportan energía muy rápidamente por su inmediata absorción. Claro, esto tuvo sentido en la prehistoria, cuando la energía escaseaba y teníamos que aprovechar en cada ocasión para comer lo máximo en menor de tiempo. Hoy, es origen de problemas.

La industria alimenticia ha evolucionado mucho más rápido que nuestro cerebro. Conocedores de la sensación de felicidad instantánea que nos da ese tipo de comida, se encargan de potenciarla, ¿cómo?, aumentando los niveles calóricos, añadiendo grasas y azúcares a sus productos y eliminando todos los elementos que ralenticen su digestión, como la fibra o la necesidad de masticación. Y así potenciar esa sensación de bienestar inmediato.

¿QUÉ NOS SACIA?

Para saber por qué no nos sacia la comida basura, antes debemos saber lo que sí nos sacia. Son varios los aspectos que provocan esta sensación, estos son los principales:

La masticación:

Es el proceso digestivo al que menos atención prestamos, sin embargo tiene mucho peso en la sensación de saciedad. El tiempo de masticación es clave para que tu cuerpo se sacie antes o después. Para salir de las manzanas, pondremos el ejemplo de unas galletas. Si te las comes una a una y sin mojar en leche, te vas a «cansar» mucho antes que si las mojas y las comes blandas sin apenas necesidad de masticar. O aquí también podemos mencionar lo fácil que es meter calorías en el organismo en forma de líquido, saltándonos por completo el filtro de la masticación, de ahí que los buenos nutricionistas defiendan que no es equivalente comer fruta a beber zumo de fruta.

Los sabores:

Es otra de las grandes fortalezas de la comida basura, la cantidad e intensidad de sabores diferentes que esconden en cada bocado. Eso hace que no te aburras de un sabor más sutil y constante como pueda ser un plátano, por poner un ejemplo. De ahí que la industria alimenticia no pare de sacar productos con extrañas combinaciones de sabores que a priori sorprenden pero a la larga enganchan.

El tamaño del estómago:

El estómago es elástico, y a medida que se va llenando, envía señales de plenitud al cerebro. Por eso se llena más rápidamente cuando ingerimos productos no refinados, naturales, ya que gracias a la fibra su digestión es más lenta, lo que provoca que tarde más en pasar al intestino y por eso nos llenamos antes y por más tiempo. Date cuenta que cuando te das un atracón de comida basura, solo dejas de comer cuando tienes una sensación horrorosa de sentirte muy pesado/a, pero tarda mucho más en llegar.

Micro mejor que macro:

Respecto al apetito, son mucho más saciantes los micro-nutrientes que los macro-nutrientes. Queda más claro con un ejemplo, tu cerebro no se va a cansar de azúcares o grasas, pero sí que va decir basta cuando sienta que hay un exceso de una vitamina o un mineral concreto. Y por eso las calorías vacías de la comida basura no sacian.

El estado de ánimo:

Cuidado con el estrés, es uno de los principales gatillos que disparan la adicción a la comida basura. Esa euforia que nos provocan estos alimentos, hace que nos olvidemos de las preocupaciones durante un rato, ocurre algo similar como con el alcoholismo. En épocas de estrés es esencial comer comida saludable, para evitar ese círculo vicioso de estrés, atracón, remordimientos, más estrés. Un buen estado de ánimo ayuda a tener un buen control sobre la comida y viceversa.

NO ERES TÚ, ES LA COMIDA

Dicho está, son muchos los estudios, realizados tanto con animales como con personas,  que verifican que la comida basura tiene los mismos efectos que algunas drogas en el cerebro.

Lo interesante del tema es que, hasta ahora, se pensaba que el ser humano era el único animal que seguía comiendo una vez saciado, y gracias a estudios realizados con ratas, se ha demostrado que éstas también pierden el control frente a la comida basura.

Es más, no solo se acostumbran a la comida basura y «aprenden» a comer sin límite, sino que cuando las devuelven a su comida previa, la rechazan, pudiendo llegar a morir de hambre.

MÁS ALLÁ DE LA IMAGEN

La comida basura siempre viene envuelta en un marco de diversión, colores y estímulos intensos para llamar la atención, pero más allá de la propia imagen de estos productos, y de la imagen personal, marcada por el sobrepeso de aquellos que abusan de su consumo, está la salud, que se ve seriamente perjudicada porque como todos sabemos, pero no está de más recordar, su consumo se relaciona con el incremento del colesterol malo, la obesidad, la diabetes o incluso al riesgo de cáncer de mama, próstata, estómago o colón, entre otras muchas enfermedades directas o derivadas del sobrepeso.

La otra cara de esta misma moneda es el problema de la sustitución. El efecto más visible se encuentra en la báscula y en los contornos corporales, pero hay otros problemas que no se ven, que tardan en dar señales, pero que van minando nuestra salud poco a poco. Al comer comida basura en exceso, apenas dejamos lugar para la comida tradicional, que al contrario que la procesada sí contiene los nutrientes que necesitamos. Por lo tanto, ante un exceso de comida procesada, nuestro cuerpo, a pesar de estar sobrealimentado, se siente malnutrido, con los efectos que esto provoca en todos y cada uno de nuestros sistemas corporales, y a la larga en nuestra salud general.

LA BUENA NOTICIA

No somos ratas de laboratorio, a ti no te ponen la comida sino que la eliges tú, y tienes la capacidad de discriminar la que te interesa y la que no.

Y ojo! a pesar de todo lo leído hasta aquí, no soy partidario de prohibirla drásticamente, primero porque prohibir es despertar interés Pero sobre todo, porque me gusta la moderación y el control. Considero que nada es realmente nocivo si no se abusa. Por eso en los menús de mi Reto, siempre dejo un par de comidas libres a la semana para no bloquear las ganas o gustos concretos de cada uno, lo que sería contraproducente a la larga. El resto son todo comidas sencillas de comprar,  hacer, y fáciles de sustituir y por supuesto de comida real. Si quieres más info sobre el Reto pincha en la imagen:

Feliz día!

Juan Rallo