NO TENGO TIEMPO PARA ENTRENAR

La frase no tengo tiempo para entrenar me desagrada sobremanera, no porque piense que es mentira, sino porque nadie debería tener tantas obligaciones como para no poder dedicar media hora a cuidar lo más importante que tiene.

Probablemente trabajes, tengas una casa a la que atender, unos niños que reclaman tu atención, unos padres a los que se lo debes todo, un jefe que necesita un informe mañana y un amigo que quiere que le acompañes de compras (yo ya me he estresado de escribirlo).

Y aún así viene Juan y me dice que entrene, que va a ser muy bueno para mí y que bla bla bla. No te voy a dar la típica paliza, solo te voy a hacer 3 pequeñas reflexiones acerca de tu tiempo y tu salud.

¿LO HARÍAS POR OTROS?

Imagina que los beneficios del entrenamiento no fueran reflexivos, sino que recayeran obligatoriamente sobre otra persona. Y que nadie pudiera entrenar para mejorar su salud, solo la de otros.

Entonces, si cada entrenamiento que hicieras mejorara directamente la salud de tu persona más querida, pareja, hijos, padres.. quien quieras, ¿crees que sacarías más tiempo para cuidarte?, mejor dicho, para cuidarla.

Párate un segundo y piénsalo.

Si tu respuesta es que sí, entonces eres consciente de lo importante que es tener un cuerpo saludable, solo tienes que atinar quién es el objetivo de las mejoras.

TÚ TAMBIÉN VIVES DE TU CUERPO

¿Te has dado cuenta de que la gran mayoría de la gente de éxito se cuida y mucho? –Claro, es que ellos viven de su cuerpo-, dirás.

No es así, es una cuestión de responsabilidad, puedo hablar de ello con conocimiento, pues la mayoría de la gente a la que entreno es gente con trabajos de los cuales dependen, no solo su familia, sino muchas familias. Pero ninguno de ellos renuncia a entrenar, sencillamente porque saben, que por mucho dinero o éxito que tengan, jamás podrán comprar salud.

La gente que ha alcanzado el éxito en la vida suele ser gente exigente y organizada, capaz de bloquear sus obligaciones y así sacar tiempo para lo realmente importante. Esa es la clave.

Erramos cuando decimos si yo fuera tal presentador/a de tele o el abogado más importante de España también encontraría tiempo para cuidarme, la lectura es exactamente la contraria. Cuando nos convirtamos en personas organizadas y aprendamos a proirizar y delegar, solo entonces seremos personas de éxito.

NADIE SE ENAMORA DE UN POLLO SIN CABEZA

Muchas veces nos desvivimos por otros, vamos de un lado para otro como pollo sin cabeza realizando tareas que no siempre nos corresponderían. Es nuestra muestra de afecto a esas personas que queremos, pero ¿se valora?

Todos tenemos tendencia a admirar a aquellas personas con amor propio. De hecho la admiración es uno de los ingredientes necesarios para el amor.

Y el cuidado personal es una herramienta imprescindible para la autoestima. Tu gente te respetará y querrá más cuando vea que te cuidas y te importas. Suena tan duro como real es.

El momento en que estás haciendo ejercicio, es un momento que te dedicas a ti, que tienes reservado y en el que haces lo que quieres. Por un rato dejas de sentir esa “esclavitud” del día a día que nos lleva de un lado para otro sin pensar en el por qué. Este reencuentro contigo mismo, hace que veas todo lo demás desde la distancia, dándole a cada cosa su valor real.

A favor de hacer algo de ejercicio te diré que, aunque suene a topicazo, las personas que hacen ejercicio son mucho más activas y sacan mucho más rendimiento al resto las horas del día.

Y si la pieza del puzzle que te falta es un plan que te ocupe poco tiempo, menos de 30 minutos al día, que puedas hacer en casa, y que no te aburra porque cada sesión es diferente, aquí va el mío, te encantará:

Ahora a organizarte y cuidar tu mayor patrimonio, tu cuerpo.

Feliz día!

Juan