No entrenes para adelgazar

¿Pero qué dices Juan?, si siempre has dicho que la mejor forma de adelgazar es haciendo ejercicio, y ahora sales con un «No entrenes para adelgazar», aclárate por favor.

Sigo pensando igual, pero deja que me explique. No es lo mismo entrenar para adelgazar que entrenar y adelgazar.

Entrenar para adelgazar suena demasiado a castigo, a penitencia por haberse portado mal. Solo que esta penitencia, en lugar de rezar 10 padre nuestros y 5 rosarios sentado en una silla, se parece más a un vía crucis de flexiones y sentadillas.

Entrenar para adelgazar es como ir a la guerra, una pequeña batalla diaria contra la pereza, de la que pocos vuelven. ¿Cómo va a cumplir una persona, a la que no le guste el deporte, con ese castigo cada día? Es casi imposible.

Entonces, ya tenemos deberes, el objetivo primero está en conseguir la predisposición favorable.

¿Cómo consigo que me guste entrenar?

Lo primero entender que moverse no es un castigo, sino un privilegio.

El movimiento es lo que nos diferencia de los seres inertes y de las plantas. Necesitamos movernos para realizar cualquier actividad, y cualquier actividad mejora cuando mejoramos nuestra capacidad de movimiento. Comer, pasear, ir al cine, reírnos, hacer el amor, incluso leer este Post.

Todos nuestros sistemas se han desarrollado para conseguir un movimiento más eficiente. Por lo tanto, cuanto mejor nos movamos, mejor van a funcionar, más equilibrado va a estar nuestro cuerpo y más felices seremos. El movimiento nos hace felices.

¿Cómo va a ser un castigo algo que nos hace felices?. Moverse es siempre un premio, recuerda cada vez que te vayas a calzar las zapatillas, moverse es un privilegio, disfrutémoslo.

Lo segundo, no intentar revertir una vida sedentaria en 4 semanas

Si consideramos el ejercicio como un castigo, lo que queremos es terminar con ese castigo lo antes posible, y aquí viene cuando intentamos hacer entrenamientos de deportista de alto rendimiento, para conseguirlo.

Mala idea, con ello solo conseguimos dos cosas, la primera obviamente frustrarnos, y la segunda es acentuar esa sensación de penitencia.

La intensidad debe ser siempre acorde a la forma física en la que estamos, no la que queremos. Y se tiene que disfrutar siempre de la sesión, de principio a fin. Recuerda, ejercicio que no se disfruta ejercicio que no te conviene.

Lo tercero, no moverse por resultados

Los resultados son como aquel/la chico/a que te gusta y que solo se acerca a ti cuando dejas de hacerle caso.

Hay que sacárselos de la cabeza. Si afrontamos un estilo de vida saludable los resultados siempre llegan. Un cuerpo que hace deporte habitualmente, acaba teniendo forma de deportista.

Sin embargo, si entrenamos solo por los resultados, como estos llevan su tiempo, nos vamos a impacientar y nos vamos a cansar antes de que sean evidentes.

Y lo obvio, buscar actividades que te gusten, que te motiven.

Los esfuerzos se hacen con otra actitud cuando nos motivan, cuando nos preparan para ser mejores en lo que nos gusta.

Así, buscar una actividad física que nos guste, dará mucho sentido al entrenamiento físico en general.

Además, el propio entrenamiento, nunca debe ser un trámite aburrido, al contrario, es obligación del entrenador comprender las necesidades de su alumno y programarle sesiones atractivas.

Mi propuesta

Mi solución, el Reto Juan Rallo tiene sesiones de entrenamiento funcional que nos van a permitir alcanzar nuestra mejor forma física de manera fácil y divertida. Tus objetivos se cumplirán, pero sobre todo los disfrutarás de la semana 1 a la 12.

Puedes ver más información sobre el reto de Juan Rallo tocando en la en la foto:

Feliz día,

Juan Rallo

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