¿Funcionan los quemadores de grasa?

¿Funcionan o no funcionan los quemadores de grasa?. Los quemadores de grasas o fat burners siempre despiertan controversia, nunca parece quedar claro si realmente funcionan o no. Lo primero que llama la atención es el nombre, quemagrasas, ¡GUAU!. No puede ser mejor desde el punto de vista del marketing. Un producto cuyo nombre y supuestos efectos van directos al centro de la diana, eliminar la grasa, y además sin necesidad de sudor o esfuerzo. Lo tomas y quemas grasa. Ójala.

Y si encima reforzamos este nombre tan potente con imágenes de gente fit, promocionando sus supuestos efectos en redes sociales, tenemos la venta garantizada. ¿Pero realmente funcionan los quemadores de grasa?

Si indagas un poco, verás que no parece haber consenso a la hora de cualificar o cuantificar sus efectos, y no es porque los entrenadores queramos ocultar nuestros «trucos». Es sencillamente porque tales bondades no se pueden demostrar, por algo será.

Sin embargo, en lo que sí hay consenso, leas donde leas o escuches a quien escuches, incluso en las propias instrucciones de los productos, es que para que los quemadores funcionen, deben ir acompañados de actividad física. Vaya.

Es curioso como en este tema de los quemadores de grasa en el que siempre se habla con una terminología muy técnica, sea huérfano precisamente de evidencia científica. Me explico. Siempre que oyes hablar de, o lees sobre quemadores, el emisor utiliza nomenclatura como termogénesis, mitocondrias, óxido nitroso, L-carnitina, glucagón, metionina, taurina, colina, inosina, lecitina, piruvato, efedra, óxido nítrico, ácido linoleico, creatinina, entre otras. Infinitas palabras que no usamos coloquialmente para explicar su funcionamiento, precisamente para compensar su falta de rigor científico.

Aunque no existan dichas evidencias, donde llega el sentido común, no hace falta recurrir a la ciencia. Si los quemadores de grasas solo funcionan cuando haces ejercicio, ¿no será el ejercicio el que quema esas calorías?. Más allá, si fueran recomendables, ¿no los recetarían los médicos y nutricionistas, cuando el exceso de grasa corporal es uno de los mayores causantes de enfermedades coronarias y mortandad?. La realidad es muy distinta, si padeces sobrepeso o obesidad, en todo caso te recetarán un bloqueante, nunca un estimulante.

TIPOS DE SUPUESTOS QUEMADORES

Sus efectos pueden ser tan variados como la imaginación del fabricante decida, pero básicamente se agrupan en tres tipos de procesos diferentes:

1- Termogenesis. Aumentan la temperatura corporal. Claro, cuando haces deporte aumenta la temperatura corporal y quemas grasa. De ahí a pensar que el aumento de temperatura es el motivo de dicha pérdida es una falacia. Es como cuando nos preguntan si la sauna adelgaza…

2- Movilización de las grasas. Otra de las fórmulas que usan los quemadores, o mejor dicho sus campañas, consiste en afirmar que la L-carnitina es la molécula que lleva las grasa dentro de la mitocondria, parte de la célula en la que se obtiene la energía a partir de ellas. Eso es cierto, pero afirmar que por ingresar más L-Carnitina se quema más grasas, es otra falacia. La verdad es que la cantidad de L-Carnitina no es el cuello de botella en la quema de grasas, así que meter más en el cuerpo, es estéril para este objetivo.

3- Estimulantes. Tomar productos para que aceleren tu corazón y así quemar más calorías, algo así como un pequeño aumento metabólico inducido. Sería como tomar un café antes de entrenar, por aquello de que estimule tu sistema nervioso, mayores pulsaciones, mayor gasto. Dependiendo de la cantidad están prohibidos, pues obviamente pueden ser peligrosos, y si están por debajo de las dosis médicas, son ineficientes y caros. Si lo que buscas es estimular tu sistemas nervioso antes de entrenar, un café puede ser suficiente y un buen calentamiento, junto con una buena música, todavía mejor.

MI OPINIÓN

Lo de siempre: «vamos a tomar prestadas las bondades del ejercicio y vamos a meterlas en una capsulita, la vendemos a buen precio y claro, como la agente tonta no es, digamos que para que funcione debe ir acompañado de ejercicio para potenciar su efecto de cada sesión, y que el placebo haga el resto».

Mientras no estén recetados por médicos y fabricados por farmacéuticas, con sus correspondientes estudios clínicos favorables, los quemadores seguirán siendo el «crecepelo» del fitness.

Nunca he tomado, ni recomendado a mis clientes, ni lo haré, fin. En ninguno de los múltiples cambios que he conseguido con mis programas he prescrito ningún quemador.

Y es que cuando el camino hacia conseguir la mejor forma física, está bien estructurado, es divertido y los menús son fáciles y saludables, ni se te pasa por la cabeza buscar atajos. Al contrario, es maravilloso ver desaparecer la grasa corporal gracias a la superación. Aquí, pinchando en la foto, tienes más info sobre el Reto Juan Rallo y las diferentes transformaciones de quienes lo disfrutan, sin quemadores claro, eso te lo ahorras:

Espero de corazón que hayas descartado los quemadores de tu lista de deseos.

Feliz día!

Juan Rallo