Entrenamientos de mujeres y hombres. ¿Iguales o diferentes?

Esta semana una clienta me preguntó acerca de ejercicios de hombre y ejercicios de mujer. Por un lado entendí perfectamente de lo qué me hablaba, y por otro, la pregunta me sonó un tanto obsoleta, pero me hizo pensar. También hace unos días, un chico se enfadó porque le comenté que uno de mis programas era un entrenamiento diseñado para mujeres. Qué quién era yo para decir cómo debían entrenar los hombres y las mujeres, contestó. La pregunta queda en el aire, ¿los entrenamientos de mujeres y hombres, deben ser iguales o diferentes?.

ESTADO Y OBJETIVOS

De entrada un plan de entrenamiento debe diseñarse en función del estado de forma, de los objetivos y del tiempo y material disponibles. En esta ecuación no aparece por ningún lado el tema del género.

Pero claro, mujeres y hombres tenemos fisionomías diferentes, y eso hace que en muchas ocasiones los objetivos coincidan dentro de cada género. Así que en función de esto, podría parecer sí hay entrenamientos más femeninos y otros más masculinos.

Sin embargo, esas generalidades suelen llevar a errores, que nos alejan de los objetivos.

ERRORES FRECUENTES DEL ENTRENAMIENTO DE GÉNERO

El primer error, la grasa localizada

Muy común por cierto, es pensar que por mover más una zona del cuerpo, va a desaparecer más grasa localizada situada en ella.

Concretando, las mujeres tienen más tendencia a acumular grasa en las caderas, mientras que los hombres en la zona abdominal. Así hacer ejercicios que muevan por ejemplo las caderas no van a atacar directa y exclusivamente a esa grasa. Igual que por muchos abdominales que hagamos los hombres, tratando de lucir los cuadraditos, no vamos a hacer desaparecer la grasa abdominal.

Y muchas de estas clases parecen intentar contentar al deportista con este principio. «Mueve esto y adelgazarás ahí» y lo siento pero es 100% falso, no existe la quema de grasa localizada. Si quieres profundizar en esta explicación lee los 3 factores que dan forma a tu cuerpo.

El segundo error, empezar por el tejado

Ocurre cuando especializamos los ejercicios demasiado pronto. El entrenamiento debe ir de lo general a lo concreto. Una buena forma física y por tanto una buena imagen, debe construirse sobre unas buenas cualidades físicas básicas, fuerza, resistencia, movilidad y coordinación. Una vez las tengamos, podemos buscar la especialización. Si estamos cojos en una cualidad, ésta va a limitar las mejoras del resto.

Muchas veces ocurre que queremos rematar el detalle sin tener una buena forma general (hablo de ello en mi artículo llamado entrena como un escultor), y eso suele ser una pérdida de tiempo, o lo que es peor, una pérdida de salud.

Pongamos el ejemplo de las clases de GAP (glúteos, abdominales y piernas) cuyo público objetivo son mujeres mayoritariamente. Una mujer que ya tiene una buena base general, puede sacarle mucho provecho rematando las zonas concretas que desea entrenar. Pero si una mujer solo entrena GAP, acabará teniendo un cuerpo desequilibrado en su musculatura, y además, al no poseer una buena base general, va a sacar muy poco rendimiento a cada sesión.

También me recuerda a una revista en la que escribía yo, que tenía una sección que se llamaba quieres esto, haz esto. Y en el quieres esto aparecían unos pectorales por ejemplo, y en haz esto un ejercicio de pectorales. Vuelve a ocurrir lo mismo, nos saltamos toda la parte importante, así que la promesa es falsa por incompleta.

CUÁNDO SÍ SE PODRÍA INTRODUCIR EL ENTRENAMIENTO SEGREGADO

Una vez alcanzada una buena forma física, sería el momento de empezar a centrarnos en los detalles. Es decir a intentar ganar un poco más de músculo por aquí o por allá. Se me ocurre a bote pronto que las mujeres tal vez preferirían por ejemplo ganar más glúteo y los hombres más brazos (siento insistir en el cliché, pero los datos son tercos). Por lo tanto en ese caso cabría, de alguna manera, segregar por sexos.

Pero teniendo en cuenta que hablamos de personas en forma, que se supone que saben entrenar, me decantaría más por el entrenamiento individual, buscando objetivos personales concretos, que por las clases de género. Me cuesta verlas.

PROGRAMAS QUE SÍ Y PROGRAMAS QUE NO

CROSSFIT, YOGA, QUICKFIT, ALTO RENDIMIENTO

Casi cualquier pregunta de fitness se puede responder con un «si lo hacen los deportistas de alto rendimiento funciona, si no lo hacen, es que no»

No verás que un atleta o deportista de alto rendimiento prepare una prueba diferente en función de su sexo, sea el deporte que sea, ciclismo, tenis, atletismo. Tampoco verás que en una clase de Crossfit haya un wod para mujeres y otro para hombres. Y en quickfit también tenemos claro que no segmentamos por sexos. Lo mismo ocurre con el Yoga, pilates, etc. Se pueden establecer objetivos concretos para un individuo, pero no para un género de manera global.

MARKETING MASCULINO Y FEMENINO

Sin embargo me vienen a la cabeza muchos programas de entrenamiento de nicho 100% femenino o masculino, pero que analizados solo desde el prisma del entrenamiento, podrían ser mixtos perfectamente. Y creo que responde más a cuestiones de marketing que de los propios ejercicios.

Me da que en parte es por ese miedo que aún tienen algunas mujeres, de que si hacen entrenamientos «de hombres» se van a poner muy grandes, cuando está comprobadísimo que no es así, el ejercicio no pone grandes a las mujeres.

Esto me trae a al cabeza un anécdota del primer gimnasio en el que trabajé. Cada vez que una mujer entraba por primera vez a la sala de pesas, se repetía la misma conversación automáticamente: – «Voy a venir a hacer pesas, tres veces a la semana, unos 20/30 minutos, pero a ver qué tabla me preparas que yo no quiero ponerme como Arnold», a lo que yo siempre contestaba – «Si con mi plan se pusiera como Arnold, con tres sesiones de 20 minutos, yo sería millonario».

Lo que quiero decir, es que aún existen sistemas de entrenamiento (por poner uno de cada sexo, Kayla y Freeletics) que exprimen la segmentación desde el punto del vista del marketing, pero por suerte, no desde el entrenamiento. Cualquier hombre o mujer que hiciera el del sexo contrario, mejoraría también de manera muy satisfactoria.

CONCLUSIÓN

A mí personalmente no me parece que deba haber entrenamientos para hombres y para mujeres. Creo que hay que empezar por crear una buena base general, común para ambos sexos. Y una vez  alcanzado cierto nivel, el deportista, ya conociendo cómo reacciona su cuerpo, buscará sus objetivos concretos, independientemente de su sexo.

Si necesitas un plan, con el que mejorar todas tus cualidades físicas de una manera fácil y divertida, con el que aprender a conocer y trabajar tu cuerpo, y con el que alcanzar la mejor forma de tu vida en 12 semanas, mira mis vídeos del Reto Juan Rallo pinchando en la foto:

Feliz día!

Juan Rallo