Adherencia al entrenamiento, sus claves

Adherencia, cuando hablamos de entrenamiento, se refiere al al nivel de compromiso efectivo con el plan. La clave está en la palabra efectivo. Porque una cosa es tener sensación de compromiso, y otra es tener un buen nivel de cumplimiento con el entrenamiento. La adherencia solo habla de hechos, no de deseos.

La adherencia al entrenamiento se compone de diferentes niveles, no solo se refiere a cumplimiento, también a otros niveles como la puntualidad o el esfuerzo físico acorde al plan. Pero estos otros los dejamos para próximos posts. Hoy hablamos exclusivamente de serle fiel a tu cita con las zapatillas.

Si sientes que, aun teniendo todas las ganas, has fallado con tu plan una y otra vez, revisa estos puntos para enderezar cuales corresponda.

PLANIFICACIÓN, FACTORES QUE DETERMINAN EL NIVEL DE ADHERENCIA

No se puede tener adherencia a un plan que no existe. No hay nada peor que plantarse en la sala de pesas sin un plan. Un día o dos puedes salvar las sesiones, pero al tercero ya dudo que te vean el pelo en el gimnasio. Nada mina más nuestra adherencia que remar sin saber para qué. Así que lo primero es tener un buen plan, sin él, somos carne de cañón.

Objetivos y plazos. Sin objetivo no hay plan, y sin un plazo no hay objetivo. Y a la hora de establecer objetivos, lo adecuado es hacerlo a corto, medio y largo plazo. Que no te falten las revisiones, semanales, mensuales y trimestrales.

Si no tienes un plan con plazos, objetivos y revisiones, empieza por ahí. Disparará tu adherencia.

Bloqueo del tiempo. Si queremos cumplir con el plan, el momento de entrenamiento debe estar bloqueado y ser intocable. De lo contrario, dejando el entrenamiento para cuando la aguerrida agenda nos libere un hueco, más veces fallaremos que cumpliremos. Bloquea tu tiempo y que lo sepan hasta los chinos, que en ese momento no se te molesta.

El lugar. Si entrenas es un gimnasio, intenta que cumpla las las tres leyes de un buen gimnasio, proximidad, alineación con tus objetivos, y que sea un lugar donde te sientas casi como en casa.

Si entrenas en casa, es bueno que tengas un espacio, al menos, medio preparado. Cuánto más preparado esté el sitio, más adherencia al entrenamiento. Si tienes que quitar una mesa, 4 sillas y girar la tele para poder ver la vídeo-sesión, es fácil que te quedes bostezando.

Como ves hasta ahora, esto va de organización, de dejar el menor margen posible a la improvisación.

La flexibilidad es clave. Si tu plan es 100% rígido, a la que falles se acabó la magia, por muy bien que hagas el resto de las sesiones, siempre estarás recordando aquella que no hiciste. El plan debe tener días libres, margen de recuperación, y debe contemplar que el deportista, por muy eficiente que sea, va a fallar en alguna ocasión.

El entorno. Si tu entorno, familia, amigos, compañeros de trabajo, son ajenos al entrenamiento y tiran de ti para hacer otras cosas, cada vez que te toca entrenar, se complica mucho la adherencia. Es un problema difícil de subsanar, pero a la vez no podemos obviarlo, es un punto decisivo en la adherencia.

LA EJECUCIÓN, PEREZA (ENEMIGUS MÁXIMUS)

Incluso teniendo todos los puntos anteriores claros, la pereza siempre va a hacer acto de presencia en el momento de la verdad. justo entonces es clave no dejarle decir una sola palabra a la pereza, evitar esas conversaciones contigo mismo.

A la pereza solo se la vence actuando, negociar con ella, dedicarle atención, solo te aleja de el entrenamiento. Si empiezas a darle al coco, a analizar, planificar, etc, malo, la pereza ya se ha hecho contigo. Insisto, actúa.

De hecho, hasta los grandes deportistas, los entrenadores personales, y hasta los cuerpazos del gimnasio, tienen pereza, todo el mundo la tiene. La única diferencia esta en la atención que le prestes o no le prestes.

LA RAZÓN DE SU EXISTENCIA

No tanto como un ¿quiénes somos? ¿de dónde venimos y a dónde vamos?, pero sí un ¿por qué quieres cumplir con el plan?, es la pregunta más importante que te puedes hacer, y que debes responder con honestidad.

Si la respuesta es del tipo, porque quiero que me sienten bien esos vaqueros, o porque lo hizo mi amigo/a y le fue muy bien, entonces es el momento de replantearse cosas, tal vez cambiar de vaqueros. De amigos no.

Incluso un buen plan de entrenamiento, ejecutado por un buen deportista, tiene sus fases complicadas, así que si la motivación no es consistente, difícilmente los sea el compromiso con el plan.

MI SOLUCIÓN COMPLETA

Así, si crees que si tienes la motivación clara, sabes que es tu momento, y lo que necesitas es un buen plan, confía en el mío, el Reto Juan Rallo.

Sistema que hemos ido mejorando, año a año, según las propuestas de los alumnos. Hoy puedo decir que es un plan redondo, que a medida que lo hagas querrás más y más, reforzando en cada sesión tu adherencia.

Pronto estarás deseando que llegue la hora del entrenamiento para descubrir qué nos habrá preparado hoy Juan. Más info tocando en la foto.

Te deseo un feliz día,

Juan Rallo

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